La Historia detrás de «La Casita Azul»

De la vista nace el amor… y es así como “La Casita Azul” ha enamorado a muchísimas personas; sin embargo, el exterior solo es un caparazón de toda la historia que esconde esta cabañita de 1975.

El Cuyo era en ese entonces un puerto de altura; barcos de diferentes lugares llegaban a recoger madera de cedro que llevaban al Cuyo, no había casas más que en la entrada al puerto y las calles eran angostas y de rieles. A pesar de ser solo un puerto pesquero, mucha gente visitaba El Cuyo ya que debido a la cercanía que tenía con Cuba llegaban diferentes comestibles, textiles y materiales.

Alrededor de 1954, el doctor Teófilo Polanco conoce a Landy Elena Delgado, quién vivía en colonia Yucatán a unos 45 minutos del Cuyo y en su intento por enamorarla decide ir de viaje con ella a este pequeño puerto; fue ese viaje su primer encuentro con el Cuyo; sin embargo no sería el último.

Después de muchos años el doctor Teófilo y Landy Elena se casan y tienen 3 hijos que crecieron en Tizimín y, en aquellas épocas era muy popular ir a un puerto llamado San Felipe a pasar los fines de semana y las fiestas. Rentaron casa en este puerto por muchos años y todos eran muy felices visitando San Felipe; no obstante, tener una casa propia a la orilla de la playa era el sueño del doctor Polanco.

Tiempo después, el hijo del doctor, Carlos Polanco, se hace amigo del hijo de un señor llamado Carlos Alamilla, quien después de unos años se convierte en presidente municipal de Tizimín y decide ir a poner unas casas en la costa de El Cuyo, llevándose consigo a su muy amigo, el doctor Polanco. Fue así como se limpió la costa y se construyeron las primeras 5 casitas de El Cuyo, entre ellas la primera versión de “La Casita Azul” y, para el doctor Teófilo, un sueño hecho realidad. 

Desde ese día, “La Casita Azul” se convirtió en uno de los lugares más especiales para la familia Polanco. Por muchos años vio crecer a la familia y recibió nuevos miembros. De igual manera, luchó con tormentas y huracanes, pero el amor que la familia le tenía a esta casita fue lo que siempre la ponía de pie otra vez.

Es así, como la famosa “Casita Azul” a la orilla de la playa ha visto crecer al Cuyo, llenarse cada día más de vida y hoy, está de pie recibiendo a gente de todas partes del mundo.

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